El Ciego Visionario y Anuar Mata dejan huella en el Ironman 70.3 Panamá

1. ¿Qué fue lo que más te motivó a pasar de un intento personal a buscar un récord mundial?

ALBERTO:
Empecé a creer más en mí y entendí que la discapacidad está en la mente, no en el cuerpo.
El progreso que lograba era fruto del esfuerzo constante, no de la suerte. Eso transformó mi mentalidad y dejé de pensar solo en terminar. Empecé a visualizar el proceso completo, el sacrificio y la meta final. Pasé de la autosuperación a aspirar a un récord mundial.
Todo nació de creer que era posible ir más allá de mis límites.

2. ¿Cómo lograste mantener la disciplina en los momentos difíciles?

ALBERTO:
En los momentos difíciles aprendí a entender el dolor en lugar de evitarlo.
Analizaba lo que ocurría y hacía ajustes en técnica y ritmo.
El diálogo interno positivo fue clave para sostenerme. Recordaba logros pasados y la emoción de mis metas. Visualizar la llegada junto a mi guía me daba fuerza constante.
La mente fue mi herramienta más poderosa para seguir avanzando.

3. ¿Qué papel jugó tu guía y tu equipo?

ALBERTO:
Me di cuenta de algo fundamental: nadie llega solo a la meta.
Un logro así no es individual, se construye con un gran equipo y, en mi caso, con un guía extraordinario y un amigo. Por mi discapacidad, yo no puedo nadar, correr ni avanzar solo en ciertos momentos de la competencia.
Por eso, Anuar no fue solo mi guía, fue mis ojos, mi calma y mi fuerza en los momentos más duros. Pero el equipo empieza mucho antes del día de la carrera, desde casa, con mi novia, la jefa, que fue clave con su apoyo, sus palabras y su energía.
Ese récord se construyó antes del Ironman, cuidándonos, creyendo y preparándonos juntos.
Y en la carrera, cada detalle contó: el apoyo de Panamá, la energía del público y las palabras de mi familia fueron el impulso final.

4. ¿Qué objetivos tienes rumbo a Boston?

ALBERTO:
Quiero ser la primera persona ciega en completar los siete maratones más importantes del mundo. Mi objetivo es demostrar que las limitaciones están en la mente.
Los miedos y barreras son construcciones que pueden romperse. Boston representa un nuevo desafío de superación y legado. Busco inspirar a otros a vivir con más valentía y propósito.
La vida no se ve, la vida se siente profundamente.

SOBRE EL ROL DE GUÍA

5. ¿Qué significa ser guía en un Ironman?

ANUAR:
Fue una responsabilidad enorme desde el primer momento.
El rendimiento de otra persona dependía completamente de mí. Eso me hizo reflexionar profundamente sobre mi preparación. Era un reto físico, mental y emocional muy exigente.
Me llevó a cuestionar si realmente estaba listo. Ser guía significa compromiso total en cada decisión.

6. ¿Cómo se construye la confianza con el atleta?

ANUAR:
Alberto me contactó para ser su guía en la búsqueda de un récord mundial.
Al inicio dudé por la falta de experiencia en triatlón con atletas ciegos.
Su confianza en mí fue lo que me hizo aceptar el reto. No hubo mucho tiempo de preparación, así que confié en mi base. El enfoque fue el entrenamiento inteligente y el proceso. La confianza nació del compromiso mutuo con el objetivo.

SOBRE LA PREPARACIÓN

7. ¿Cómo fueron los entrenamientos juntos?

ALBERTO:
Hay que ver lo que no se ve: aunque entrenamos poco en lo físico, lo más importante pasó antes y alrededor de cada sesión.
Para mí, lo más difícil era la bicicleta por el riesgo, pero ahí también observaba su seguridad.
Me fijaba en su tono de voz, en la confianza que transmitía y en cómo arrancaba cada entrenamiento. También en cómo tomaba las curvas, con firmeza, porque eso dice mucho de la carrera. Pero el verdadero entrenamiento no siempre fue nadar, pedalear o correr.
Fue la conexión, la amistad y lo que construimos fuera del cronómetro.
Recuerdo los almuerzos, las conversaciones y hasta el primer encuentro en el aeropuerto.
Incluso cuando nadamos casi nada, lo valioso fue reírnos y compartir. Nos molestábamos, hablábamos de la vida, de la familia y de los sueños. Ahí está el equipo real: en lo que no se mide, en la confianza y en la conexión.

ANUAR: 

Fue increíble, aunque en realidad solo tuvimos dos días para entrenar juntos.
Alberto vive en Bogotá y yo en Panamá, así que recién coincidimos días antes del evento.
El jueves practicamos la bici para ajustar sensaciones, cambios y detalles técnicos, y salió espectacular. Ese mismo día nadamos para coordinar la brazada; me preocupaba su ritmo, pero él fue muy empático. 

Finalmente la corrida el día viernes en el evento especial de RB, el cual nos funcionó para practicar los comandos de aviso dentro del casco y luego fuimos al tramo marino a correr un poco más en un segmento plantó donde Alberto podía agarrar un mejor ritmo, lo más curioso fue sincronizar la brazada y gracias a la rápida adaptación que tiene fue muy simple de encontrar ese punto donde ambos teníamos un equilibro.

8. ¿Qué habilidades necesita un guía?

ANUAR:
La claridad en la comunicación es absolutamente fundamental. No se puede asumir nada durante la competencia. Todo debe ser descrito con precisión y honestidad.
Esto genera confianza total con el atleta. Entrené incluso con los ojos cerrados para comprender mejor. Eso me dio una nueva perspectiva de su realidad.

SOBRE LOS DESAFÍOS

9. ¿Momento más difícil?

ANUAR:
La natación fue el momento de mayor presión para mí. Era mi punto más débil dentro de la competencia. Alberto me transmitía calma antes de empezar. Hubo complicaciones con la guía en el agua. La corriente dificultó aún más la situación. Pero logramos superarlo como equipo.

SOBRE EL LOGRO

10. ¿Qué sintieron al lograr el récord?

ALBERTO:
Fue un momento imposible de describir con palabras. En el último kilómetro entendí que era mucho más que una meta. Corría por quienes han sido invisibilizados o subestimados.
Romper el récord fue romper un tabú social. Fue un mensaje de inclusión y superación.
Ese día ganamos todos los que alguna vez fueron ignorados.

ANUAR:
Sentí una enorme emoción al cruzar la meta. Sabíamos que era algo grande, pero no su magnitud real. Cuando anunciaron el tiempo, Alberto se emocionó y lo celebramos con mucha fuerza. 

¡LO HABÍAMOS LOGRADO! Habíamos cumplido el objetivo, y eso lo hizo aún más especial. 

La celebración fue pura alegría compartida. Fue un honor acompañarlo en este proceso. El impacto fue mucho mayor de lo esperado. Pero el mérito total es de Alberto.

PROYECCIÓN Y MENSAJE

11. ¿Planes a futuro?

ALBERTO:
Este camino apenas comienza y no será solo. Vienen nuevos retos en bicicleta y resistencia. Uno de ellos es un desafío de 7 días seguidos.
Más que físico, es un mensaje de propósito. Confío plenamente en Anuar y su compromiso. La conexión es nuestra mayor fuerza.

12. ¿Qué mensaje le darías a las personas que dudan y no saben si pueden lograrlo?

ALBERTO:
Todo lo grande nace de un sueño dudado. Las dificultades no son finales, son pruebas.
Seguir incluso cuando nadie cree es clave. La constancia transforma lo imposible en realidad. No te rindas. Lo que hoy parece imposible, mañana será tu historia.

Y cuando la sientas arder en el pecho, dale sin miedo… hasta que huela a quemado.

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